LA IGLESIA CELEBRA EN JULIO A SANTA KATERI, PATRONA DE LA NATURALEZA

Kateri Tekakwitha fue una joven Mohawk ,pueblo originario norteamericano, que vivió en el siglo XVII.

 

Nació en 1656 de una madre Algonquin y un jefe Mohawk en la aldea fortificada de Mohawk Canaouaga o Ossernenon (hoy en dia, Auriesville) en el estado de Nueva York. Cuando tenía sólo 4 años de edad, sus padres y su hermano murieron de una epidemia de viruela. Kateri sobrevivió, pero la enfermedad le dejó su cara marcada y con una discapacidad grave en su vista.


Fue recogida entonces por su tío, que se opuso duramente al cristianismo. Cuando tenía 8 años de edad, la familia de acogida de Kateri, de acuerdo con las costumbres iroquesas, la comprometió con un niño a la espera de que se casarían. Sin embargo, Kateri quiso dedicar su vida a Dios con todo lo que eso implicaba para la cultura de su pueblo ―en esos días, el que una niña india no se casara era simplemente fuera de lo común, pero ella dijo: ‘No, quiero ser esposa de Cristo’ y nadie pudo quitarle eso de su cabeza―.  A sus diez años, en 1666, soldados franceses e indios hostiles de Canadá destruyeron las fortalezas de Mohawk. Los sobrevivientes se trasladaron a la parte norte del río y construyeron su pueblo fortificado cerca de Fonda. Kateri vivió en Caughnawaga, actualmente sede del Santuario, durante sus siguientes diez años.


Cuando cumplió 18, comenzó a profesar en secreto la fe católica. Se demostró una mujer tenaz y valiente que no dudó en abrazar la fe aún consciente de que esta decisión le provocaría el rechazo y el desprecio de su pueblo. No obstante su tío, finalmente cedió y dio su consentimiento para que Kateri se convirtiera al cristianismo, a condición de que no saliera de la aldea india.

 

Por unirse a la Iglesia Católica, Kateri fue ridiculizada y despreciada por su propio pueblo. Pero a pesar de verse sometida a acusaciones injustas y a amenazas, ella no renunció a su dulzura, amabilidad y buen humor. Casi dos años después de su bautismo, se escapó a la Misión de San Francisco Javier, un asentamiento de indios cristianos en Canadá. En 1678, Fiesta de la Anunciación, se consagró a la vida religiosa y comenzó a enseñar oraciones a los niños y a trabajar con enfermos y ancianos y se destacó por su gran devoción al Santísimo Sacramento y a la Cruz de Cristo.


Durante los últimos años de su vida, soportó un gran sufrimiento de una enfermedad grave. Murió el 17 de abril de 1680, poco antes de cumplir 24 años.


Las últimas palabras de Kateri fueron: Jesos Konoronkwa, que significa: “Jesús, te amo.”


Fue beatificada por San Juan Pablo II en 1980 y canonizada por Benedicto XV, en 2012. Cada 14 de julio la recuerda especialmente y celebra la Iglesia católica.

 


 

 


 

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